Eliminación láser de tatuajes en Ink Fire, Mazatlán
Eliminación láser
Para borrar un tatuaje o aclararlo lo suficiente antes de cubrirlo. Valoración honesta de cuántas sesiones hacen falta y de si conviene eliminar o retrabajar.



Cada sesión aclara un poco: el cuerpo va retirando la tinta durante las semanas siguientes, y por eso se espacian entre seis y ocho semanas. Cuántas hacen falta depende del color, de la profundidad y de qué tan viejo sea el tatuaje; en la valoración te lo decimos antes de empezar.

Cómo funciona
La tinta no se borra.
Se rompe.
Trabajamos con un láser Nd:YAG Q-switched. Nd:YAG es el cristal que genera la luz. Q-switched quiere decir que no la suelta de corrido: la guarda y la dispara en pulsos de nanosegundos, milmillonésimas de segundo.
1 · El pulso
Dura tan poco que la tinta absorbe toda la energía antes de que el calor alcance a pasarse a la piel de alrededor. Ese es el truco: se calienta el pigmento, no lo que lo rodea.
2 · El estallido
La partícula de tinta se expande de golpe y se parte en fragmentos diminutos. El chasquido que se oye durante la sesión es eso, no la piel.
3 · Tu cuerpo
Los fragmentos ya son bastante chicos para que tus defensas los recojan y los saquen por el sistema linfático. Ahí es donde de verdad se borra el tatuaje: en las semanas después de la sesión, no en la sesión.


1064 nm, para lo negro
Es la longitud de onda que entra más hondo y la que mejor lee la tinta negra y el azul marino, que es de lo que está hecho casi cualquier tatuaje. También es la más segura en pieles morenas, porque la melanina la absorbe menos.
532 nm, para lo rojo
Se queda más superficial y sirve para rojos, naranjas y algunos cafés. Los verdes y los azules claros son los más tercos de todos: aclaran, pero piden más paciencia y no siempre se van del todo.


El día de la sesión
Se siente como una liga que truena contra la piel. Dura poco: la mayoría de las piezas se resuelven en minutos. Al pasar el láser la zona se pone blanca unos minutos, por el gas que se forma debajo, y luego queda roja e hinchada, como una quemadura de sol.
Los primeros días pueden salir ampollas o costras. Es parte del proceso mientras no se revienten ni se rasquen: ahí es donde se decide si queda marca o no.
Cuántas sesiones
No hay un número parejo para todos. Pesa cuánta tinta hay y qué tan profunda quedó, si lo hizo un profesional o fue casero, qué tan viejo es, y en qué parte del cuerpo está: mientras más lejos del corazón, más lento aclara, así que un tobillo tarda más que un pecho.
Entre una sesión y otra dejamos de seis a ocho semanas. No es por agenda: es el tiempo que tu cuerpo necesita para retirar la tinta rota. Apurarlo no acelera nada y sí castiga la piel.


Aclarar no es borrar
Si lo que quieres es taparlo con otro tatuaje, no hace falta llegar hasta el final. Con dos a cuatro sesiones se suele aclarar lo suficiente para que el diseño nuevo se lea limpio. Es más rápido, más barato y más amable con la piel.
Lo que no te vamos a prometer
Que no quede rastro. Casi siempre se va todo o casi todo, pero hay tintas que dejan una sombra y la piel puede quedar con otro tono o con otra textura.
Los pigmentos blancos, los color piel y varios de micropigmentación pueden oscurecerse con el primer disparo, por cómo reaccionan sus componentes. Por eso, cuando los hay, se prueba primero en un punto pequeño y se espera antes de seguir.
Antes de agendar
Hay casos en los que no se puede tratar, o hay que esperar: embarazo o lactancia, piel bronceada o quemada por el sol en la zona, tratamiento reciente con isotretinoína, alguna infección o herida abierta ahí mismo, y antecedentes de queloides o de melasma, que se valoran aparte.
Entre sesiones, la zona no puede tomar sol directo: se cubre o se usa protector. La piel bronceada obliga a bajar la potencia y a alargar el tratamiento.
Esto es información general para que llegues sabiendo qué esperar. Lo que aplica a tu tatuaje se define en la valoración, viendo tu piel y tu pieza.